Hay sesiones de preboda que son algo más que unas fotografías de pareja. La de Ariel y Rafa fue una de ellas.
Elegimos dos lugares emblemáticos de Valencia: la Albufera, con sus barcas tradicionales y su paisaje tan característico, y la playa de El Saler, donde continuaríamos la sesión aprovechando la luz del atardecer.
Pero esta preboda tenía algo especial. Ariel tiene un hijo y, además de fotografiar a la pareja, queríamos aprovechar la ocasión para hacer también las primeras fotografías de los tres como familia.
Comenzamos en la Albufera, entre sus embarcaciones tradicionales, buscando diferentes encuadres y aprovechando la luz que nos ofrecía el lugar.
Como en muchas de mis sesiones de preboda y postboda, me acompañó mi asistente de iluminación. Trabajar con un reflector y tener a alguien pendiente de la luz me permite crear fotografías que, en determinadas condiciones, serían mucho más difíciles de conseguir trabajando solo.
Después nos trasladamos a El Saler, donde cambiamos completamente de escenario para continuar con las fotografías junto al mar.
Y, cuando terminamos, todavía nos quedó tiempo para tomar un refresco y seguir hablando de los preparativos de la boda.
Porque una preboda también es una oportunidad para conocernos mejor antes del gran día.