Así que dime qué te parece esta idea:
Imagina que, cuando todo pase, no solo tengas fotografías de tu boda, sino también de todo lo que ocurrió antes y después. De los primeros encuentros, de aquella fiesta previa y de los últimos abrazos antes de volver a casa.
Y, sobre todo, que puedas descubrir esos momentos que sucedieron mientras tú estabas disfrutando de otros.
Porque tu boda es el momento en el que más tienes que ser tú.
Precisamente por eso, no espero que hagas nada diferente a lo que harías si no hubiera una cámara.
Mi forma de trabajar consiste en observar, anticiparme y estar donde suceden las cosas. Si en algún momento necesitas que te guíe, estaré ahí. Y el resto, simplemente, lo dejamos fluir.
Dependiendo de lo que hayamos planificado, puedo trabajar junto a mi asistente de iluminación, que en determinados momentos también actúa como segundo fotógrafo.
Otra perspectiva, más posibilidades de jugar con la luz y de contar vuestra historia.
Para que, cuando vuelvas a tus fotografías, puedas recordar todo aquello que viviste y descubrir, además, todo lo que nunca llegaste a ver.
Porque eso también forma parte de tu historia.