Hoy en día hay muchas bodas que ya no son solo una celebración de un día.
Son bodas que se extienden durante todo un fin de semana. A veces incluso a varios días o en diferentes lugares.
Y es precisamente en esos momentos entre un plan y otro donde suelen ocurrir algunas de las historias más especiales.
Días llenos de emociones que se cruzan sin previo aviso: reencuentros que llevaban años esperando, conversaciones que surgen cuando nadie mira, abrazos que duran más de lo normal y momentos que aparecen cuando por fin todos están juntos.
Momentos que no suelen ocupar el centro de atención, pero que forman parte de lo que hace único cada encuentro. Instantes breves que desaparecen enseguida y que, precisamente por eso, merecen ser recordados.