Ahora sí, te cuento:
No se trata solo de mostrarte mis mejores fotos para impresionarte. Ni de presumir de mis fotos premiadas o llenar mi página web con imágenes de postbodas cuidadosamente planeadas, que más impactan… y créeme si te digo que las tengo.
Pero seamos sinceros…
El día de la boda es otra historia: nervios, imprevistos, la luz cambia constantemente, los momentos pasan en un suspiro y cada escena ocurre una sola vez.
No hay segundas oportunidades.
Ahí es donde realmente importa la experiencia del fotógrafo, su capacidad de anticiparse, de adaptarse y de capturar la esencia de cada instante sin interferir en lo que está ocurriendo.