El día comenzó en la Masía de Lacy.
Gracias a aquella conversación previa, Ángela pudo disfrutar de los preparativos exactamente como los había imaginado: rodeada de su madre y de sus mejores amigas, en un espacio amplio, tranquilo y lleno de luz.
Después nos trasladamos a la Iglesia de Santa María de Sagunto para celebrar una ceremonia muy emotiva.
Uno de los momentos más especiales llegó con los discursos de la mejor amiga de Ángela y del mejor amigo de Paco, capaces de emocionar a buena parte de los invitados.
Tras la ceremonia regresamos a la Masía de Lacy para continuar con la celebración.
La entrada de los novios dio paso a una fiesta llena de abrazos, baile, risas y una energía que acompañó toda la noche.
Porque hay bodas que se recuerdan por un lugar.
Y otras que se recuerdan por las personas con las que compartiste ese lugar.
La de Ángela y Paco pertenece, sin duda, a las segundas.