Boda de Maud & Juan en Aldeanueva del Camino, Extremadura

Dos familias, dos países y un pequeño pueblo entre medias
Cuando familiares y amigos llegan desde distintos lugares, limitar una boda a unas cuantas horas puede saber a poco.
En el caso de Maud y Juan, además, había dos familias y dos países encontrándose en Aldeanueva del Camino.
Ella, francesa. Él, español.
Y antes de que llegara el día de la boda, Juan tenía preparada una sorpresa.
Fotógrafo de bodas en Granada
Boda en Córdoba, Andalucía
Boda en Córdoba, Andalucía

SERENATA DE SORPRESA

UNA HISTORIA QUE EMPEZÓ ANTES DE LA BODA
Maud no sabía nada.
Frente a la casa empezaron a reunirse músicos, familiares y amigos mientras esperaban a que apareciera.
Y entonces salió Maud.
Desde las escaleras se encontró con Juan, la música y toda aquella gente que había venido para compartir con ellos algo que, en principio, ni siquiera formaba parte del día de la boda.
Fotógrafo de bodas en Granada
Boda en Córdoba, Andalucía
Boda en Córdoba, Andalucía
Maud no sabía nada.
Frente a la casa empezaron a reunirse músicos, familiares y amigos mientras esperaban a que apareciera.
Y entonces salió Maud.
Desde las escaleras se encontró con Juan, la música y toda aquella gente que había venido para compartir con ellos algo que, en principio, ni siquiera formaba parte del día de la boda.
Fotógrafo de bodas en Granada
Boda en Córdoba, Andalucía
Boda en Córdoba, Andalucía
Y en medio de todo aquello, empezaron los reencontros.
Porque mientras sonaba la música estaba ocurriendo otra cosa.
Familiares y amigos que habían llegado desde Francia y distintos lugares de España empezaban a encontrarse.
Llegaron los primeros abrazos, las conversaciones y esos momentos que probablemente habrían pasado mucho más deprisa si todos hubieran tenido que esperar hasta el día siguiente.
Entre ellos, algunos especialmente importantes para Maud, como volver a tener cerca a su padre.
Boda en Córdoba, Andalucía
Todavía faltaba un día para la ceremonia.
Pero la historia de Maud y Juan ya había empezado.

LA BODA EN ALDEANUEVA DEL CAMINO

Y AL DÍA SIGUIENTE, LLEGÓ LA BODA
El sábado todo cambió.
Los músicos dejaron paso a los preparativos, los vestidos, los nervios y todo aquello que llevaba meses esperando su momento.
Pero había algo diferente.
Muchas de las personas que aquel día se abrazaban, brindaban y esperaban la llegada de Maud y Juan ya habían compartido juntos la tarde anterior.
Maud mientras le preparan el pelo antes de su boda en Aldeanueva del Camino, Extremadura.
Ojo de Maud reflejado en un espejo durante los preparativos de su boda en Extremadura.
Maud mirándose en el espejo durante los preparativos de su boda en Extremadura
Maud durante los preparativos de su boda en Extremadura, mientras una mujer le coloca la liga, en una fotografía en blanco y negro.
Durante unas horas, Aldeanueva del Camino se convirtió en el punto de encuentro de dos familias.
Se escuchaba francés y español. Había personas que se conocían desde siempre y otras que acababan de conocerse.
Pero llegado ese momento daba bastante igual de qué lado venía cada uno.
Todos estaban allí por la misma razón.
Maud secándose las lágrimas durante un momento emotivo de su boda en Aldeanueva del Camino.
Después llegaron las mesas, los brindis, las conversaciones y una fiesta en la que ya no hacía falta presentar a nadie.
Lo bonito de haber empezado el día anterior era precisamente eso.
La boda no parecía el comienzo de una reunión.
Era su continuación.
Maud abrazando a Juan durante el primer baile de su boda en Extremadura.
Músico tocando entre los invitados durante la fiesta de la boda de Maud & Juan en Extremadura.
Amigos de Maud y Juan cantando alrededor de un músico durante la fiesta de su boda en Extremadura.
Juan y sus amigos disfrutando de la música durante la fiesta de su boda en Extremadura.
Y cuando terminó la noche podría haber terminado también la historia.
Pero todavía quedaba el domingo.

EL BRUNCH

Y EL DOMINGO, TODAVÍA QUEDABAN CANCIONES
El domingo volvieron a encontrarse.
Esta vez sin ceremonia, sin preparativos y sin un horario marcando cada momento.
Solo una mesa, algo para comer, la piscina y tiempo para estar juntos antes de que cada uno empezara el viaje de vuelta.
Acordeonista tocando entre los invitados durante el brunch de la boda de Maud y Juan en Extremadura.
Un familiar tocando el acordeón durante el brunch de la boda de Maud & Juan en Aldeanueva del Camino.
Juan abrazando a su abuela durante el brunch después de su boda en Aldeanueva del Camino.
Después de todo lo vivido durante los dos días anteriores, aquello tenía otro ritmo.
Se hablaba de la boda, se recordaban momentos de la noche anterior y todavía quedaban conversaciones pendientes.
Y mientras unos descansaban, otros volvieron a sacar la guitarra.
Los mayores empezaron a tocar y cantar.
Sin escenario, sin programa y sin que nadie tuviera que anunciar nada.
Simplemente ocurrió.
Y quizá precisamente por eso terminó siendo una de esas pequeñas partes de la boda que merece la pena recordar.
Juan saludando con cariño a una mujer mayor durante el brunch después de su boda en Extremadura.
Poco a poco empezaron las despedidas.
Las maletas, los últimos abrazos y ese momento en el que sabes que el fin de semana se está terminando de verdad.
Para entonces habían pasado tres días desde aquella primera serenata frente a la casa.
Tres días en los que dos familias que habían llegado desde lugares diferentes habían tenido tiempo para conocerse, celebrar, cantar y simplemente estar juntas
Porque algunas bodas no terminan cuando se apaga la música del sábado.
Y esta fue una de ellas.
Fotógrafo de bodas en Fuerteventura y resto de España